Punto Azul recuerda que el cumplimiento del Plan de Gestión Ambiental de Residuos de envases, empaques y plásticos de un solo uso no es solo una obligación legal: es la puerta de entrada de las empresas a la economía circular.
En las góndolas de cualquier supermercado, en cada domicilio, en cada compra en línea, hay algo en común: un envase o un empaque que, tarde o temprano, se convertirá en residuo. Para la mayoría de los consumidores es apenas un detalle logístico del producto que adquieren. Para el país, sin embargo, ese plástico, papel cartón, vidrio o metal representa una decisión estratégica: convertirse en materia prima para un nuevo ciclo productivo o sumarse a la presión creciente sobre los rellenos sanitarios de Colombia.
Así lo plantea Jorge Enrique Trujillo, director ejecutivo de Punto Azul, organización sin ánimo de lucro que agrupa al 98 % de la industria farmacéutica del país y a 28 sectores productivos, representados en más de 500 empresas, con el propósito de ejecutar de forma responsable y segura el plan posconsumo de residuos de medicamentos y el plan de gestión ambiental de envases, empaques y plásticos de un solo uso en el país.
Más allá del cumplimiento: una oportunidad de competitividad
Para las empresas sujetas a la Resolución 1407 de 2018 y a las normas que la modifican, implementar el Plan de Gestión Ambiental de envases, empaques y plásticos de un solo uso no se agota en el cumplimiento normativo. Según Trujillo, este instrumento impulsa la recuperación y el aprovechamiento de materiales, reduce la presión sobre los rellenos sanitarios, fortalece las cadenas de reciclaje y promueve un uso más eficiente de los recursos.
Además, responde a exigencias que ya no vienen solo del regulador. Consumidores, inversionistas y mercados valoran cada vez más el compromiso ambiental de las compañías, lo que convierte la sostenibilidad en un factor de competitividad, reputación y generación de valor compartido.
De residuo a recurso: lo que aporta el cumplimiento del plan
El cumplimiento del Plan de Gestión Ambiental de envases, empaques y plásticos de un solo uso convierte los residuos en recursos. Materiales como plástico, papel, cartón, vidrio y metal regresan al ciclo productivo en lugar de convertirse en desechos o residuos, lo que fortalece la economía circular al incrementar las tasas de aprovechamiento, reducir la extracción de materias primas y disminuir las emisiones asociadas a la producción de nuevos materiales.
Al mismo tiempo, esta gestión dinamiza la cadena del reciclaje, impulsa la innovación y abre oportunidades para recicladores y gestores, contribuyendo a un modelo de producción y consumo más eficiente, competitivo y sostenible para el país.
Lo que deben saber las empresas: una guía sencilla
Desde su experiencia acompañando a cientos de compañías, Punto Azul identifica las dudas que con más frecuencia enfrentan las empresas obligadas, y la manera de resolverlas:
1. Determine si su empresa tiene obligaciones. El primer paso es establecer si los productos que pone en el mercado están sujetos al marco normativo de envases, empaques y plásticos de un solo uso.
2. Calcule con precisión las cantidades puestas en el mercado. De ese cálculo dependen las metas que la empresa debe cumplir, por lo que contar con información confiable es indispensable.
3. Identifique las metas que le aplican. Cada empresa obligada debe conocer con claridad cuáles son los porcentajes de recolección y aprovechamiento que debe alcanzar.
4. Garantice la trazabilidad. Es necesario poder demostrar la recolección, el aprovechamiento y/o la reincorporación de materia prima reciclada en los materiales.
5. Busque acompañamiento técnico especializado. Anticiparse, fortalecer la trazabilidad y apoyarse en aliados con experiencia permite tomar mejores decisiones, evitar incumplimientos y convertir este compromiso ambiental en una oportunidad real de generación de valor.
Más que un ejercicio de reporte, advierte Trujillo, el cumplimiento requiere una estrategia integral que involucre a distintas áreas de la organización, entendida desde una visión de sostenibilidad y no solo de cumplimiento regulatorio.
El impacto colectivo: un beneficio que se multiplica
Cuando más empresas implementan su Plan de Gestión Ambiental de envases, empaques y plásticos de un solo uso a través de un colectivo como Punto Azul, el beneficio se multiplica para todo el país. Se recuperan más materiales que regresan al ciclo productivo, disminuye la cantidad de residuos que llega a los rellenos sanitarios, se fortalecen las organizaciones de recicladores y gestores, se generan empleos e ingresos en la cadena de aprovechamiento y se reduce la demanda de materias primas vírgenes.
En conjunto, estos resultados impulsan una economía circular más sólida, mejoran el desempeño ambiental del país y demuestran que el trabajo articulado entre empresas es un motor para construir un desarrollo más sostenible y competitivo.
Lo que le corresponde al consumidor final
El cierre de este ciclo también depende de un gesto cotidiano en cada hogar: separar correctamente los envases y empaques limpios y secos —plástico, cartón, papel, vidrio y metal— del resto de la basura, y no mezclarlos con residuos orgánicos, especiales, peligrosos o con materiales contaminados. Una vez separados, deben incluirse en las bolsas blancas para ser identificados por los recicladores o recolectores de oficio, quienes son un eslabón clave de la cadena. Ese paso simple —separar en la fuente y entregar en el canal correcto— es lo que permite que el envase o empaque realmente regrese al ciclo productivo, en lugar de terminar en un relleno sanitario.
Avances y desafíos pendientes
En los últimos años, Colombia ha mostrado avances importantes en la implementación de la responsabilidad extendida del productor en materia de envases y empaques. Cada vez más empresas incorporan la economía circular en su estrategia, fortalecen la trazabilidad de sus materiales y trabajan de manera articulada con planes colectivos para cumplir sus metas ambientales.
Sin embargo, persisten retos: ampliar la cobertura del aprovechamiento en todo el territorio nacional, fortalecer la infraestructura de reciclaje, promover el ecodiseño y la incorporación de materia prima reciclada en los envases y empaques, y aumentar la participación de más empresas en estos esquemas. El reto ahora, señala Trujillo, es consolidar un modelo donde la colaboración entre el sector público, las empresas y la cadena de aprovechamiento permita acelerar una transición circular con impactos medibles.
“El principal llamado de Punto Azul es a entender que el cumplimiento de la responsabilidad extendida del productor va más allá de atender una obligación legal: es una oportunidad para liderar la transformación hacia un modelo de producción y consumo más sostenible. Asumir este compromiso hoy es invertir en competitividad, confianza y en un futuro donde el crecimiento empresarial y la sostenibilidad avancen de la mano”, resume Trujillo, e invita a cada empresa obligada a dar el primer paso: identificar sus obligaciones, calcular sus cantidades, trazar sus materiales y sumarse a un plan colectivo como Punto Azul.







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