Conocido en redes sociales como “El chico de la ruana”, el creador de contenido boyacense ha construido una comunidad de millones de seguidores alrededor de las tradiciones colombianas, las historias de solidaridad y proyectos que generan oportunidades. Ahora busca llevar una de las prendas más representativas de su región a nuevos escenarios, mientras expande su apuesta empresarial.
A sus 26 años, Julián Pinilla ha encontrado en la ruana mucho más que una prenda tradicional: una forma de contar historias, conectar generaciones y demostrar que las raíces campesinas también tienen un lugar en el mundo digital. El creador de contenido, conocido como “El chico de la ruana”, ha construido una comunidad de millones de personas que siguen sus publicaciones por su manera de combinar humor, identidad cultural y acciones solidarias.
Desde Boyacá, su tierra natal, Julián ha llevado a las redes sociales expresiones como la música carranguera, las costumbres campesinas y el orgullo por sus orígenes. Sin embargo, su contenido va más allá de preservar las tradiciones. A través de sus videos, ayuda a personas de bajos recursos, impulsa pequeños emprendimientos, contribuye a cumplir sueños y promueve la adopción de animales rescatados, convirtiendo su alcance digital en una herramienta para movilizar a su comunidad.
Esa misma conexión con sus raíces ha trascendido las pantallas para convertirse en una apuesta empresarial. El año pasado abrió ‘’La Tierrita del Berriondo’’, en el barrio La Candelaria, en Bogotá, un proyecto gastronómico dedicado a los sabores tradicionales de Boyacá. Ahora amplía esa iniciativa con ‘’La Tierrita del Berriondo Campestre’’, ubicada vía a Chía, una segunda sede que combina gastronomía y cultura regional y que genera más de 170 empleos.
El proyecto busca recrear la calidez de las casas campesinas y recuperar esos sabores y costumbres que forman parte de la memoria de muchas familias colombianas. También incorpora una causa cercana a Julián: el bienestar animal. Durante los fines de semana, el espacio ofrecerá jornadas en las que los visitantes podrán conocer animales rescatados y tener la oportunidad de adoptar, conectando su faceta empresarial con una labor social que ha estado presente en su contenido.
Su siguiente apuesta apunta directamente al símbolo que lo hizo reconocible. Con “Gonitico Ruana”, su próximo proyecto empresarial, Julián busca llevar esta prenda tradicional a nuevos públicos mediante una propuesta que conecta su valor cultural con una visión contemporánea. La iniciativa también busca visibilizar a los artesanos que mantienen vivo el oficio del tejido, reconocer su trabajo y abrir nuevas oportunidades para quienes preservan esta tradición con sus manos.
El alcance que ha conseguido en plataformas digitales respalda la dimensión de esta historia: suma más de 5,9 millones de seguidores en TikTok y 2,7 millones en Instagram. Una comunidad que ha crecido alrededor de un personaje que reivindica la cultura campesina desde un lenguaje cercano a las nuevas generaciones, sin renunciar al humor ni a la autenticidad.
La historia de Julián Pinilla refleja una manera distinta de entender la creación de contenido: utilizar la visibilidad de las redes para impulsar negocios, generar empleo, apoyar causas sociales y mantener vigentes las tradiciones de una región. En su caso, la ruana no es solo parte de una identidad digital; es el punto de encuentro entre la cultura que quiere preservar, las oportunidades que busca crear y una visión de emprendimiento que nace de sus propias raíces.






No hay comentarios:
Publicar un comentario
GRACIAS POR TU COMENTARIO!!!!