La experiencia en vivo se convirtió en el activo más valioso de la música moderna y en una industria capaz de movilizar miles de millones de dólares alrededor del mundo.
El productor colombiano Teo Echeverría, uno de los colombianos con mayor trayectoria internacional en la producción y montaje de espectáculos en vivo, explica cómo el entretenimiento en vivo pasó de ser un complemento para los artistas a convertirse en uno de los motores económicos más poderosos de la industria global.
Durante décadas, la industria musical giró alrededor de un producto principal: los discos.
Primero fueron los vinilos, luego los casetes, más tarde los CD y finalmente las descargas digitales. Sin embargo, la llegada del streaming y de las plataformas musicales transformó por completo las reglas del juego.
Hoy millones de personas escuchan música a través de plataformas digitales por una fracción de lo que costaba comprar un álbum hace algunos años. Como consecuencia, los conciertos dejaron de ser una herramienta promocional para convertirse en una de las principales fuentes de ingresos para artistas, productores, empresarios y compañías del sector musical.
"La industria entendió que la experiencia en vivo tiene un valor que ninguna plataforma puede reemplazar. La música se puede escuchar desde cualquier lugar, pero la emoción de compartir un concierto con miles de personas sigue siendo única", explica.
El fenómeno ha impulsado el crecimiento de una industria que hoy mueve cientos de miles de millones de dólares alrededor del mundo y continúa creciendo impulsada por la demanda de experiencias presenciales.
Pero el impacto de un concierto va mucho más allá de la música.
Detrás de cada espectáculo existe una compleja cadena económica que involucra turismo, hotelería, transporte, gastronomía, logística, tecnología, comercio y empleo.
"Cuando una gira internacional llega a una ciudad, los beneficios se distribuyen entre cientos de actores. Hoteles, restaurantes, conductores, técnicos, proveedores, empresas de logística y comercios locales participan de una economía que se activa alrededor del espectáculo."
El impacto puede compararse, guardando las proporciones, a lo que ocurre cuando una ciudad alberga un gran evento deportivo internacional. Así como un Mundial impulsa inversiones en infraestructura, turismo y servicios, las grandes giras musicales generan actividad económica, empleo y consumo en los territorios que visitan.
En ciudades como Bogotá, Medellín, Ciudad de México, Buenos Aires o Madrid, los conciertos se han convertido en herramientas de dinamización económica capaces de atraer visitantes nacionales e internacionales y generar ingresos para miles de familias.
Además de los beneficios económicos, la industria ha impulsado el desarrollo de una nueva generación de profesionales especializados.
"La gente suele pensar únicamente en el artista, pero detrás de cada concierto hay ingenieros, diseñadores, especialistas en video, programadores, técnicos de sonido, expertos en automatización, logística y producción. Hoy la industria necesita más talento detrás del escenario que encima de él."
La trayectoria de Teo refleja precisamente esa evolución. Con experiencia en más de 70 países, ha participado en el diseño, planificación técnica y montaje de conciertos y giras internacionales de artistas como Maluma, Ricky Martin, Escorpion, Gigi Perez, Aventura, Shakira, Ed Sheeran, Guns N' Roses, Roger Waters, Kiss, Iron Maiden y otros grandes artistas.
Para el productor colombiano, el futuro seguirá girando alrededor de las experiencias.
"Las personas pueden escuchar una canción millones de veces en una plataforma digital. Pero seguirán viajando, reuniéndose y pagando por vivir experiencias únicas. Ahí está el verdadero valor del entretenimiento en vivo."
Después de más de tres décadas recorriendo escenarios alrededor del mundo, Teo considera que uno de los mayores retos de la industria será preservar y transmitir el conocimiento acumulado por quienes han ayudado a construirla.
"Cuando uno empieza en este negocio piensa en los escenarios, los artistas y los conciertos. Con los años entiende que lo más valioso no son los eventos que hiciste, sino lo que aprendiste en el camino."
Para el productor colombiano, el crecimiento de la industria debe venir acompañado de una mayor transferencia de conocimiento hacia las nuevas generaciones de profesionales que hoy buscan abrirse camino en áreas como producción, logística, diseño, sonido, iluminación, automatización y dirección técnica de espectáculos.
"Colombia ha avanzado muchísimo. Hoy exportamos artistas, pero también exportamos productores, ingenieros, diseñadores y talento técnico que compite al más alto nivel internacional. Eso es algo que debemos seguir fortaleciendo."
Más allá de los escenarios y las giras, Teo considera que el verdadero legado de cualquier profesional se construye cuando su experiencia logra inspirar y aportar valor a quienes vienen detrás.
"Los conciertos terminan. Las giras terminan. Los escenarios se desmontan. Pero el conocimiento permanece. Y si algo me gustaría dejar después de tantos años en esta industria es precisamente eso: experiencia, aprendizajes y una visión que pueda servirle a quienes sueñan con construir el futuro del entretenimiento en vivo."
Porque, al final, las grandes industrias no se construyen únicamente con infraestructura, tecnología o inversión.
También se construyen con personas dispuestas a compartir lo que han aprendido.
