El pasado 20 de junio, durante la Semana de la Moda de Milán, el DJ, modelo y creador de contenido Daiky Gamboa fue la imagen de la nueva colección de Garcías, «Si lo crees, lo creas, Latin Dreamers».
Un debut con un peso especial, pues Garcías se convirtió en la primera marca colombiana en hacer parte del calendario oficial de la Camera Nazionale della Moda Italiana. Para Daiky, estar ahí no fue casualidad sino el cierre natural de toda una vida ligada a la moda.
Daiky ya había hecho de la moda su forma de hablar mucho antes de Milán. Dueño de un estilo audaz e inconfundible, que nunca le ha pedido permiso a nadie, se hizo un nombre vistiendo a otros con cuero, alambre, vidrio y lo que cayera en sus manos. Con el tiempo esa rebeldía se volvió oficio, y hoy es un creativo imposible de encasillar que ha trabajado de la mano de artistas como Maluma y Karol G, que además es su mejor amiga.
El encuentro con Garcías guarda un trasfondo entrañable. Daiky y Nicolás Martín García, fundador de la firma, se conocieron años atrás cuando él trabajaba junto a Karol G y Nicolás lo hacía en el estudio de Roberto Cavalli. De ese cruce de caminos nació una amistad sincera, y fue esa confianza la que llevó a Nicolás a pedirle permiso para usar su imagen en su primera colección, unas piezas que con el tiempo se volvieron icónicas. Lo que empezó como un gesto entre amigos terminó celebrándose en una de las pasarelas más importantes del mundo.
Milán no es una meta para Daiky Gamboa, es una señal de salida. Lo que durante años construyó desde su propia rareza, vistiendo a quien quisiera con lo que nadie se atrevía a usar, hoy lo tiene en el radar internacional y en la mira de la industria. Llegó a la pasarela más exigente del mundo siendo exactamente quien siempre ha sido, sin diluirse para encajar, y por eso este desfile no se siente como un final feliz sino como el primero de muchos. Lo que viene para Daiky apenas está empezando, y todo indica que vendrán muchos más proyectos que seguirán poniendo su nombre, y el de la moda colombiana, donde pocos imaginaban.
