La pañoleta vuelve como el accesorio que transforma un look en una declaración de identidad
Pocos accesorios tienen la capacidad de transformar un look con tanta facilidad como una pañoleta, ya sea en el cuello, en el pelo, anudada a un bolso, sobre la cabeza o incluso como top, esta pieza ha vuelto a tomar fuerza por su versatilidad y por la manera en que puede elevar una combinación básica sin necesidad de grandes cambios.
Su encanto está precisamente en esa versatilidad, una pañoleta puede ser clásica, sofisticada, relajada o llamativa según la forma de llevarla, y ese mismo poder visual permite que deje de ser solo un complemento para convertirse en una pieza con carácter propio, capaz de reunir moda, ilustración e identidad en un mismo formato.
“Además de ser un accesorio versátil, capaz de elevar cualquier look, la pañoleta también funciona como un símbolo de identidad. Es una pieza textil cargada de historia, pertenencia y orgullo, que en distintos lugares del mundo ha servido para representar herencias culturales, tradiciones locales, instituciones o movimientos colectivos. Su fuerza está en que condensa en un formato visible aquello con lo que una persona o una comunidad se identifica”, afirma Santiago Ballen Prada, diseñador industrial de ÁTRA.
Bajo esa mirada nace la colaboración entre APZ, artista y tatuador colombiano, y ÁTRA, marca colombiana de accesorios ilustrados, para lanzar una pañoleta que reúne moda, ilustración e identidad colombiana en una misma pieza. El diseño combina una figura central de la memoria popular del país con un marco greco-colombiano cargado de símbolos nacionales, entre ellos frutas tropicales, aves, montañas, sol, palmeras, café, una casa tradicional y el sombrero vueltiao.
El protagonista visual de esta primera edición es el Pibe Valderrama, representado desde una estética inspirada en la escultura clásica. La ilustración de su imagen no aparece únicamente como un homenaje al fútbol, sino como una figura que trascendió el deporte y se convirtió en parte de la memoria colectiva del país, reconocible por varias generaciones dentro y fuera de Colombia.
Estas ilustraciones construyen una narrativa visual sobre pertenencia, memoria y orgullo colombiano, al tomar símbolos reconocibles del imaginario nacional y convertirlos en una pieza textil con valor estético y emocional, pensada para usarse, conservarse y coleccionarse.
“Con estas ilustraciones quería que cualquier colombiano, esté donde esté, pudiera reconocerse en una pieza que habla de sus raíces. Valderrama, los objetos cotidianos y los símbolos que rodean la pañoleta no están ahí solo como decoración, sino como recuerdos visuales que nos conectan con el país, con lo que somos y con esa identidad que uno lleva incluso cuando está lejos”, afirma APZ.
La pieza hace parte de FOREVER, un proyecto cultural creado por APZ para convertir lugares, culturas y memorias en objetos coleccionables desarrollados junto a marcas y aliados creativos. Colombia es el primer capítulo de una serie que busca lanzar una nueva entrega cada año a través de distintos formatos como arte, música, diseño u otras expresiones culturales.
En esta primera edición, APZ desarrolló el concepto, la ilustración y la dirección creativa de la pieza, mientras que ÁTRA participó como socio creativo al llevar esa visión al lenguaje textil, aportando su experiencia en diseño y producción de pañoletas ilustradas en Colombia.
“FOREVER representa el encuentro entre dos lenguajes creativos que comparten la intención de conservar historias a través del diseño y transformar símbolos culturales en objetos con valor propio” añadió APZ.
La colección de pañoletas tendrá 60 unidades disponibles en Colombia, concebidas como piezas coleccionables, con producción local y certificado de autenticidad. Después de esta primera edición, FOREVER proyecta nuevos capítulos inspirados en Nueva York y Copenhague, manteniendo como hilo conductor la creación de piezas que permitan llevar consigo símbolos de identidad, pertenencia y memoria.
Así, esta primera edición inspirada en Colombia plantea una nueva forma de entender la pañoleta, no solo como el accesorio capaz de transformar un look básico, sino como una pieza que puede guardar raíces, contar una historia y convertir la identidad en una declaración visible, simbólica y personal.
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