El turismo global pone sus ojos en la catedral de sal de Zipaquirá

La Catedral de Sal de Zipaquirá se prepara para una de las temporadas más estratégicas del año en medio de un contexto global donde el turismo religioso vive un repunte significativo. Según datos de la Organización Mundial del Turismo, este segmento moviliza más de 300 millones de viajeros al año en el mundo, consolidándose como una de las industrias más resilientes del sector turístico. 


En este escenario, Colombia empieza a posicionarse con fuerza. La sal de la tierra, ocupa el segundo sitio de culto más importante del planeta, dentro de 20 sitios turísticos y templos de reconocimiento mundial como: La Gran Mezquita Sheikh Zayed en Abu Dabi, El Partenón de Atenas, La Catedral de Notre Dame de París, La Capilla Sixtina en la ciudad del Vaticano, entre otros, que hicieron parte de esta publicación del buscador más importante de la web, Google.

El complejo, que recibe turistas de más de 100 países, combina arquitectura, minería y espiritualidad, un diferencial clave frente a otros destinos religiosos tradicionales. Para esta Semana Santa, proyecta un aumento significativo en la llegada de visitantes, impulsando no solo el turismo sino también sectores como hotelería, gastronomía y comercio en la región.

Además, la tendencia global hacia experiencias auténticas y transformadoras ha favorecido destinos no convencionales. De acuerdo con reportes de Statista, los viajeros están priorizando experiencias culturales y espirituales por encima del turismo tradicional, especialmente en América Latina.

Con una agenda que integra celebraciones litúrgicas y recorridos inmersivos, la Catedral de Sal no solo refuerza su papel como símbolo de fe, sino que se consolida como una apuesta estratégica de Colombia en el mapa global del turismo religioso.

Entre sus principales datos curiosos, la Catedral de Sal es reconocida como la Primera Maravilla de Colombia, título obtenido por votación nacional, y es considerada la única catedral subterránea del mundo construida dentro de una mina de sal activa. Además, alberga una de sus piezas más impactantes: una cruz monumental tallada en bajo relieve de 16 metros de altura, considerada una de las más grandes del mundo en su tipo.

Otro elemento que sorprende a visitantes internacionales es que el recorrido incluye un viacrucis subterráneo de 14 estaciones, esculpido directamente en roca salina, y un sistema de iluminación diseñado para transformar la experiencia espiritual en una inmersión sensorial única. La actual catedral, inaugurada en 1995, es en realidad la segunda estructura construida en este lugar, luego del cierre de la primera por razones de seguridad minera.

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